8 septiembre, 2013 k-habls

Olvidarse de la tecnología y volver a 1986

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Esto lo que ha hecho una familia canadiense. Prohibir en su casa toda tecnología que sea posterior a 1986. ¿Por qué, si nos hace la vida más cómoda? Porque todo tiene su lado oscuro y es que en este caso, Blair MacMillan tomó esta decisión cuando invitó a su hijo, Trey, a jugar en el patio con él y este le contestó que prefería jugar con el iPad. En ese momento, Blair recordó toda su infancia jugando y relacionándose con otros niños y se propuso cambiar estos hábitos, que si bien no son del todo dañinos, acaban perjudicando a las relaciones sociales.

La prohibición implica ordenadores, tablets, smartphones, Internet y toda tecnología creada en los noventa o después.

¿Os imagináis? Sería volver a vivir sin muchas cosas a las que nos hemos acostumbrado.

Los móviles y smartphones. Vivir sin ellos implicaría volver al teléfono fijo, a las cabinas de teléfono de la plaza del pueblo, esas en las que daba igual el dinero que echaras, se consumía a una velocidad de vértigo y se cortaba cada dos por tres porque no te daba tiempo a echar la siguiente moneda. Tener que enviar cartas por correo ordinario y llevar una cámara con un visor minúsculo para captar todos los momentos de nuestra vida. Aunque la vida no estaría exenta de móviles, podríamos adquirir uno de estos.

Pero no todo se reduce a los móviles. Tampoco tendríamos ordenadores, ni Internet y tampoco Wikipedia o “San Google” (¿quién puede vivir sin Wikipediay sin Google?) Habría que recurrir, como se ha hecho toda la vida, al uso de la Espasa Calpe, la Enciclopedia por antonomasia que ocupaba toda la casa y ya no se sabía ni dónde meter los volúmenes.

También tendríamos que olvidarnos del MP3 y escuchar mil canciones sin tener que cambiar el CD. A cambio tendríamos vinilos y cintas de cassette. Eso sí habría que tener un boli o lápiz siempre a mano para rebobinar la cinta o colocarla cuando se quedase pillada.

cassettes

La televisión… Tendríamos que quitarnos de todos los canales que tenemos, Imagenio, Canal +… Aunque teniendo en cuanta ciertos canales, tampoco sería muy dramático, al menos nos quitaríamos de numerosos programas casposos. Tendríamos que conformarnos con TVE1 y La2, la carta de ajuste, La Bola de Cristal, Planeta Imaginario, Jesús Hermida o Nieves Herrero. Además, toda la familia se reuniría entorno al televisor del salón porque no habría más televisores, creándose alguna que otra discusión…

Sin embargo, ganaríamos una cosa muy importante, la comunicación y la cercanía con la familia, y que los niños fuesen más niños y se divirtiesen con cualquier cosa por ejemplo los juguetes que propone Limon&Nada, un palo, una piedra o una caja o simplemente jugando con otros niños en el parque.

Tras este breve resumen… ¿os atreveríais a hacer lo que ha hecho Blair en su casa?

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